martes, 31 de enero de 2012

3 (B)

B- ¡Hey A!, ¿Cómo tú por aquí a estas horas?

A- Resulta que padezco de insomnio... ¿Y tú qué haces a estas horas también por aquí? ¿Cómo ha ido el día?

B- He estado con fiebre durante el día, así que me lo he pasado durmiendo y ahora como que no tengo sueño. Creo que con eso te he contestado a las dos preguntas, oh sí.

A- Jajajaja tú y tus cosas... ¿Sabes? Hoy he estado pensando mucho en ti.

B- Vaya, ¿Y eso?

A- Pues verás, ayer tuve un sueño que no me gustó en el que no estábamos juntos, hablábamos por teléfono y me dejabas claro que todo había acabado...

B- ¿Me tomas el pelo?

A- Para nada, te estoy hablando enserio, ¿Qué sentido tiene que te esté contando esto si no es cierto?

B- Mmmm ya... Es que... Bueno...

A- ¿? ¿Qué te pasa? ¿Vas a decir algo? ¿Ocurre algo?

B- A ver... Ahora vas a ser tú la que me va a tomar por mentiroso ¿Sabes?

A- Pero, ¿Por qué? Venga coño, ¡que me tienes en ascuas!

B- Resulta que yo he soñado lo mismo pero al contrario. Eras tú la que me llamabas a mí para dejarme claro que no íbamos a volver.

A- Sí hombre, ¿Enserio?

B- Totalmente, pero es que hay más, porque me ponía a intentar coger la llamada con las manos, y me montaba una paranoia sobre una niña mexicana que vive en La Paz, ya ves tú si es que es un sueño porque todo el mundo sabe que La Paz está en Bolivia pero no, en el sueño la sitúo en México y yo que sé. No sé, era un poco paranoico.

A- Pero... ¡¡¡Eso es lo que yo he soñado también!!!

B- Venga no me jodas, ¡Y esto por qué nos pasa? No tiene sentido.

A- Oye, me tengo que ir, mi madre viene y se supone que estoy durmiendo, mañana hablamos mejor, besos B

B- Venga, suerte con el examen de inglés de mañana!

                                                 A se ha desconectado
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B- ¿Estaré soñando? Mejor será que me vaya a la cama a ver si cuando despierte resulta que esto no lo he vivido. Lo mismo estoy durmiendo jajajaja, cuando la vea y hable con ella, ella dirá lo que es y no es. Joder, qué puto desgaste de mente... Uf...

sábado, 28 de enero de 2012

3.

Se trataba de mi hermano, D, amigo de C, y de B (y no me refiero a ningún tipo de hepatitis, ni tampoco quiero recordar a las siglas de Club de Baloncesto, pero prefiero que sus nombres queden en anonimato). Resulta que mi hermano Damián (ahora prefiero que su nombre deje el anonimato, sí, ¿qué ocurre?) y yo habíamos quedado en ir al monte al día siguiente, a pasar el día disfrutando de la naturaleza y su poesía, pero el plan se torció cuando Damián me desveló la realidad del día que me deparaba. Estaba lloviendo, apenas se veía a causa del ofusco cielo negro que impedía entrar casi cualquier resquicio de luz solar, por lo que... como que habría que dejar para otro día lo de la naturaleza, y tendríamos que continuar con la rutina papalagi un día más.

El día fue desastroso, un rayo dejó sin luz al pueblo entero, y la cobertura no iba mejor... no supe nada de B en todo el día, y por la noche no pude dormir... pensaba todo el tiempo en el sueño de la noche anterior, y en B... no dejaba de darle vueltas, pero a pesar de ello no se mareaban las ideas. Padecí insomnio, y mis ojos divisaron el portátil... claro... el portátil, ¿Por qué no intentarlo? Lo encendí, con 89% de batería, bien, y la señal de internet... no había, vaya... ¡Un momento!, ¡tengo un USB módem! ¡Genial, no sé cómo he estado todo el día incomunicada con esta opción!

Bueno... a ver... anda, si está B, veamos qué tal ha estado hoy:

A- Buenas B, ¿Qué hay?

viernes, 20 de enero de 2012

2.

Ese fue mi sueño. Soñaba que me llamaba, y empezaba a temblar. No el móvil, que también, sino todo mi cuerpo. Mi corazón comenzó a bombear más rápido de la cuenta y un calor repentino se apoderaba de mi pálida piel que había pasado del beis al rojo vivo en unos cuantos segundos. Un tomate no tenía nada que ver conmigo. Y no lo digo por su forma redonda-mi cuerpo no ha adquirido hasta el momento esa forma gracias a dios- sino por el color, ese color vivo que caracterizan a los tomates. Lo que iba diciendo, que me voy por las ramas-no ramas de árbol, que conste-, en ese instante tenía tanto miedo de lo que me iba a decir, que pensé no cogerlo. Pero claro, si a esa situación de nerviosismo le añadimos el tono de llamada tan feo que sonaba, da como resultado el poder convincente de mi mente que me incitó a coger la llamada. Fue algo extraño, pues traté de atraparla con mis manos pero todo esfuerzo me fue en vano. Luego comprendí que las llamadas no se cogen, sino que se teclean, por lo que tecleé el botón verde.
Era él, tan extraño como de costumbre, tan como yo. Me decía que lo nuestro era una rutina y que había decidido vivir su vida. Que conmigo ya no vivía. Entonces, mientras el pobre chiquillo decía palabras sin ton ni son de un tal Robespierre -ah no, perdón, que me he ido al mundo de la Historia, creo que se trataba de Schumpeter, ah no, espera, que me he ido al mundo de la Economía, creo que ya se de quien se trataba......de Descartes, oh no, shit! ¡Me he ido al mundo de la Filosofía!
¿de qué señor, pues, hizo honor aquella aterradora llamada? Llamada viene de la unión de los términos Ya-Mada. Mada era una chica mexicana que vivía en un una pequeña ciudad  cuyo nombre responde a la pregunta ¿cuál es la ciudad más tranquila?: La Paz.
Mada vivía en la Paz. Era muy hiperactiva y se pasaba todo el día telefoneando a sus amigos. Para ser claros, era una cansina. Todo el mundo le decía Ya, Mada, estate quieta. Ya, Mada. Qué pesadita. Ya, Mada. Así día tras día por lo que todo el mundo le conocía como "yamada". El término se quedó como "llamada", con LL, porque el fabricante de los instrumentos Yamaha se quejó por la similitud de la palabra. Argumentó que la gente dejaba de comprar sus saxofones, recordando a Yamada que era tan pesada. Tenían miedo a que el instrumento emitiera sonidos por sí mismo, por lo que los especialistas optaron por quitarle la Y y sustituirla por LL. Así, llamada se convirtió en el símbolo universal de telefonear a alguien, como lo hacía Mada-


Ahora que lo recuerdo, B me hablaba sobre J-L Borges. Mientras él emitía una breve reflexión sobre sus planes futuros en los que yo no entraba, mi mente había pasado de sus palabras a sus recuerdos, y por cada palabra que él pronunciaba, un recuerdo se colaba. Al principio apareció el cielo. En él, amplio como si del infinito se tratase, volaban pájaros, uno detrás de otro, que como B, tenían un nuevo destino. Me preguntaba dónde irían. Con mi mirada fija en ellos, recorría el camino que seguían hasta que les perdí el rastro. Los veía pequeños, muy pequeños como una punta de un alfiler. Cuando se fueron, el cielo se veía completamente azul. Entonces otra imagen siguió sucesivamente a la anterior. Era la de una risa contagiosa. Todo se esfumó cuando de repente, un rayo incesante atravesó aquella habitación. Era la luz principal del pasillo. Entre aquella luz una voz susurraba: "¿qué soñabas? Te reías sin ninguna explicación."


martes, 10 de enero de 2012

Una conversación telefónica

A- Hola, ¿Qué tal?

B- Bien, como siempre, ¿Y tú?

A- Pues no sé... ¿Qué haces?

B- Jugar un rato al Ajedrez con C

A- Ayer al volver de casa pensé en ti, y me dormí pensando también en tí. Te aseguro, aunque no lo creas que soñé contigo... Y conmigo... Estábamos juntos, como siempre solíamos hacer, cuando todo seguía igual... su rutina...

A- Sí... ¿Qué es lo que te ha llevado a llamarme? ¿Ocurre algo?

B- ¿Estás seguro de que quieres terminar con esto?

A- Totalmente. Si hubo algo que me hizo tomar la decisión fue que odio la rutina, y lo nuestro no iba a más a pesar del tiempo que le habíamos dado para madurarlo...

A- Ay... ¿Y qué voy ha hacer yo ahora con mi vida?

B- Jajaja, ¡Qué pregunta más tonta!

A- ¿Te burlas de mí? Lo estoy pasando francamente mal, enserio, parece que no te lo puedes ni imaginar...

B- ¡Shhhh! Nada más lejos, relájese cariño, y escucha lo que te voy a decir, pero no solo eso; quiero que lo pongas después en práctica, ¿Estamos?

A- Veré qué puedo hacer... dispara, soy oídos para ti.

B- Antes me has preguntado qué es lo que vas ha hacer con tu vida, ¿No es así?

A- Sí.

B- Bien. Pues mi respuesta es bien sencilla, aunque sea difícil ponerla en práctica, ¿Y sabes qué es lo que pienso hacer yo con mi vida después de lo nuestro, ahora que todo ha acabado?

A- No...

B- Pienso vivir mi vida.

A- Que tontería... ¿Es que no la vives ya?

B- ¿Enserio te parece una tontería? Creo que no me has entendido.

A- Pues no, si hablas así... 

B- Verás, cuando estaba contigo mi vida dejó de ser vida, y pasó a convertirse en rutina, y eso para mí no es vivir. Vivir es como dijo Jorge Luis Borges; "aprovechar los pequeños detalles que te brinda la vida para ser feliz." Bueno, algo así era el mensaje que entendí, ya no recuerdo. Pero lo que vengo a decirte es que si todos los días son iguales, y todos los días recorres los mismos caminos... ¿Qué nuevas experiencias y qué detalles te puede ofrecer la vida? ¿Merece la pena estar vivo y estancado en una etapa de tu vida físicamente ya pasada? Para mí estancado es estar muerto. No sé A... Así es como yo lo veo... Llámame pirado, pero entre tú y yo hubo algo que ya se apagó por pereza de no echarle leña al fuego... Y quiero aprovechar el nuevo tiempo para hacer lo que antes no he hecho por estar contigo, me gustó mucho la experiencia, pero ya pasó, como todo. Lo siento...

A- No sé qué decir... Dudo de si he hecho bien o mal en llamarte. Por un lado me has dado un gran consejo... Pero a la vez me han dolido tus palabras... 

B- Mi consejo es que aproveches lo que te da la vida, ella no te ofrece nada si tú no haces algo por que ella lo haga. Es como hacerle un favor a ella para que te lo devuelva, o simplemente hacerte un favor a ti mismo.

A- Está bien, me hago a la idea de haberte perdido, no obstante, te deseo lo mejor y me gustaría saber de ti en un año para ver qué tal te va.

B- Me parece una fantástica idea.

A- ¿Cómo llevas el ajedrez?

B- Me lo dejé para concentrarme en nuestra conversación.

A- ¿Te apetece volver un rato a la rutina?

B- ¿Por el futuro?

A- Por el futuro.

B- Lo siento, ya he organizado planes para evitar la tentación. De echo ya llaman a la puerta. 

A- ¡¡Pero serás...

B- Bueno un placer, besos, ¡Chao!

A. ...uta!!

                                                   (...     ...      ...)